«El tratamiento hiperbárico ha evitado que me amputen un dedo» | BioBarica Profesionales

«El tratamiento hiperbárico ha evitado que me amputen un dedo»

Salvador Bru perdió un dedo del pie hace unos años por culpa de una úlcera y temió lo peor cuando el proceso comenzó en una falange del otro pie. Por fortuna, le informaron a tiempo del tratamiento hiperbárico disponible en FIVAN para cicatrizar heridas. El dedo de Salvador se ha recuperado e incluso la isquemia que padece ha mejorado.

Salvador Bru está encantado con el tratamiento hiperbárico que ha recibido en FIVAN. «Soy diabético, superé un triple infarto y tengo isquemia (falta de riego sanguíneo) en la pierna derecha, así que mis antecedentes no son los mejores para afrontar procesos de cicatrización», explica Salvador Bru, quien relata cómo una úlcera acabó por hacerle perder el dedo de un pie: «Cuando empecé con la úlcera no había manera de que mi dedo cicatrizara: iba al ambulatorio, donde me hacían curas diarias, pero la herida no acababa de cerrar. Cuando la cosa se complicó, accedí a que me amputaran una falange para intentar salvar el resto del dedo». Pero esta estrategia conservadora no funcionó. La herida tras la amputación no mejoraba y la cicatriz seguía amenazando el dedo de Salvador, que decidió, nunca mejor dicho, ‘cortar por lo sano’: «Me propusieron cortar otra falange para ver si podía conservar parte del dedo, pero preferí que lo amputasen entero”.

Esta decisión acabó con el problema de Salvador, que vio cómo la base del dedo cicatrizaba y su problema desaparecía. Pero no para siempre.

La amenaza volvió a acechar este mismo verano: «Mis pesadillas regresaron a causa de una simple rozadura causada por unos zapatos nuevos. Se me formó una ampolla y la herida volvía a perpetuarse». Le practicaban curas a diario en el ambulatorio pero no conseguía cerrarla. Finalmente comenzó a asomar el hueso y tras hacerle unas pruebas, confirmaron que tenía una infección de hueso. «El traumatólogo que me atendió me dijo que no podía hacer nada si no me cortaban la parte de hueso que sobresalía de la herida. Finalmente conseguí que me intervinieran para removerlo, pero seguía teniendo el problema de la cicatrización».

«Una clínica en Valencia con tratamiento hiperbárico»

Cuando habla de cómo conoció FIVAN, Salvador deja escapar una sonrisa. «Yo vivo en Denia, y me dijeron que había una clínica en Valencia que ofrece tratamiento hiperbárico, y que entre las diferentes aplicaciones sanitarias que tiene está la de facilitar la cicatrización de heridas. No me lo pensé y vine a informarme».

Tras la intervención comenzó con el tratamiento hiperbárico. Enseguida empezó a notar una evolución positiva, la cicatriz se iba cerrando y evolucionaba de manera muy diferente a como lo hizo la del dedo amputado en su otro pie. «Noté una mejoría inmediata con el tratamiento hiperbárico. Pero no sólo en la herida, sino también en la isquemia. Esto fue una sorpresa para mí, no me lo esperaba». Después de finalizar las diez sesiones que ha recibido, Salvador está mucho mejor: «Ahora puedo caminar un buen trecho sin parar, mientras que antes era imposible, se me cargaba la pierna y tenía que sentarme o detenerme cada pocos metros. Cuando vine, subir la escalera de FIVAN era una cuesta peor que la de enero, y ahora puedo hacerlo sin dificultad», confiesa satisfecho.

Volver a sentir dolor

Aunque sea paradójico, este paciente también celebra que ahora es capaz de experimentar el dolor en los dedos de los pies. «Desde hacía años, no había sentido dolor en el dedo en concreto y en el de al lado. Ahora empiezo a notarlo. Recuerdo incluso cuándo fue: el cuarto día del tratamiento hiperbárico». Y le duele no haber conocido antes la existencia de FIVAN.  «No hubiera pasado el calvario que pasé con la primera herida. Calvario físico y mental, ya que para un diabético con isquemia como yo, un grano de arroz puede convertirse en una paella».

Y no piensa sólo en él, sino también en todas aquellas personas que tienen problemas similares al suyo. «Si todas los pacientes con este problema pudieran recibir tratamiento hiperbárico, la Seguridad Social ahorraría tiempo y dinero con esta medicina preventiva y no agresiva, es un tratamiento sencillo, sin química».

Antes de acabar la entrevista, Salvador tiene un último deseo: «Quiero destacar el excelente trato humano y la profesionalidad de todo el equipo de Clínica FIVAN. Hacen muy bien su trabajo y saben hacerte sentir cómodo. Les estoy muy agradecido».

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